miércoles, 24 de octubre de 2012

Me llaman Radio


Me llaman Radio es una película basada en la historia de James Robert "Radio" Kennedy, un hombre del que todos tenemos mucho que aprender. Radio era un joven de Anderson, en Carolina del Sur, que paseaba por la calle con la única compañia de un carrito y que gracias a Harold Jones, entrenador de fútbol americano, logró hacer grandes progresos hasta convertirse en todo un icono de superación.

Michael Tollin lo hace practicamente todo mal. Una historia tan dura, tan cruda, tan impactante y al mismo tiempo tan hermosa como la de Radio no merecía una película de segunda fila como esta, cercana por momentos a una TV movie cualquiera. Tollin intenta, por una parte, contar la historia con normalidad para darle así más fuerza, pero de repente nos suelta escenas que intentan ir directas al corazón. Para su desgracia, fracasa de forma brutal en lo segundo, con lo que su primera baza se va también a pique. Tollin no consigue emocionar en ningún momento, lo que es de pena capital cuando uno lee un poco sobre la vida de ese fantástico ser humano que es Radio. El guion de Mike Rich intenta adaptar al cine los hechos reales que se nos cuentan, permitiéndose las lógicas licencias que necesita una película y, eso, no es reprochable en ningún sentido. Sin embargo, esas licencias encuentran en Michael Tollin a su peor aliado, pues con su ritmo bacheado, su ineficaz uso de los planos, su inexistente énfasis en que el espectador sepa algo de los personajes más allá de sus líneas maestras y, en definitiva, su ineptidud como director, consigue cargarse una producción basada en una vida que ya de por sí es "de película".

No han sido pocos los actores galardonados por interpretar a personajes con deficiencias mentales (que no emotivas). Hay quien dice que esos personajes son sencillos para los actores y, yo, estoy de acuerdo en parte. Un buen actor puede explorar a un personaje de ese estilo y hacerlo totalmente creíble, pero cuando esa tarea recae sobre un mal actor o un actor poco inspirado, caso éste segundo el que afecta a Cuba Gooding Jr. aquí, el resultado es un desastre. Cuba convierte a Radio en un personaje más cómico que emotivo, primeramente porque se centró tanto en adoptar los gestos de Radio que parece que olvidó entender sus pensamientos y, en segundo lugar, ese nefasto Radio al que vemos en la película es fruto de la mala proyección del personaje que hace el director Michael Tollin. Ed Harris, sin embargo, hace una labor sensacional, llena de matices e imprimiendo una fuerza desgarradora a su personaje. En segundo plano están Alfre Woodard, una actriz que hace un trabajo soberbio; Debra Winger, poco afortunada en esta ocasión; Sarah Drew, muy correcta en sus escasos momentos Y Epatha Merkerson, conmovedora en su espacio. En tercer lugar, nombres como los de Riley Smith (realmente soberbio) y Chris Mulkey (muy metido en el papel) completan un reparto acertado que se ve empañado por la labor de su protagonista.

Resumiendo, que es gerundio: Me llaman Radio es una película cargada de buenas intenciones, pero eso no debe hacernos creer que es una buena película. De hecho, es bastante floja. Yo siempre admito que soy de los que se emocionan con facilidad (desde Dirty Dancing hasta Descubriendo a Forrester, mira tú si hay camino entre las dos), pero con Me llaman Radio lo único que he podido hacer ha sido asistir a un monótono ejercicio narrativo con nula capacidad para transmitir una emoción que no tiene nada de artificial, pues la historia de James Robert Kennedy, "Radio", es tan real como la vida misma.

Puntuación sobre 10: 4

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